HUMANO DEVELOPMENTNuevo año, nuevos propósitos. Al comenzar un año todos nosotros solemos hacernos buenos propósitos. Pero bien sabemos que muchos de esos propósitos se van quedando en el tintero, bien porque no hay un compromiso real con los mismos o bien porque los objetivos definidos no son “mindful”. Como bien nos recuerda Stephen Covey ¿cuál es el sentido de subir hasta la cima de una escalera si cuando llegas te das cuenta de que estaba apoyada sobre la pared equivocada?. Establecer objetivos “mindful” es algo esencial para alcanzar mayores niveles de bienestar, una parte integrante de la propia práctica del mindfulness, junto con las técnicas de atención plena y el cultivo de ciertas actitudes.

En Humano Development consideramos que los objetivos “mindful” se caracterizan por ser: Conscientes, Relevantes, Éticos y Planificados.

Los objetivos conscientes abarcan los tres ámbitos básicos de nuestra vida y equilibrio personal (el ámbito del “Yo”, el Profesional y el de las Relaciones) y no sólo se centran en algunos de ellos. Cuando no prestamos atención a uno de esos ámbitos, o cuando no hay un equilibrio entre ellos, empezamos a tener problemas y a padecer estrés y ansiedad.

Son objetivos relevantes cuando surgen del claro discernimiento de lo que es esencial o prioritario en nuestra vida, y no cuando contemplan aspectos que realmente son prescindibles o carentes de importancia. La falta de discernimiento nos lleva a perdernos en las apariencias y a malgastar buena parte de nuestro precioso tiempo y energía en asuntos que no añaden bienestar real a nuestras vidas o la de los demás.

Cuando los objetivos son éticos implican una visión clara de los fines y de los medios para conseguirlos, y se basan en la acción y la comunicación correctas, es decir, en aquellas que tienen en cuenta tanto los derechos, sentimientos y el bienestar de los demás, como los de nosotros mismos.

Finalmente, los objetivos son planificados cuando tienen asociado un plan específico para su consecución, con acciones concretas y bien definidas (qué, cuando, dónde, cómo, con quién), un plan que nos guíe, que nos permita el avance y realizar su seguimiento.

Merece la pena que periódicamente dediques un poco de tiempo a revisar tus objetivos, convirtiéndolos en unos objetivos “mindful”. Comienza con unos objetivos realistas, que puedas ir consiguiendo en el corto plazo y de forma progresiva. La mente inconsciente tiende a la mecanicidad y busca la gratificación inmediata, por eso todo consiste en ir creando nuevos hábitos.

Es cierto que vivimos en una sociedad compleja y volátil, y que hoy en día el tiempo es el bien más escaso y preciado para muchas personas. Pero aunque siempre haya distracciones e imprevistos, y no logres llevar a cabo tus propósitos totalmente, tener unos objetivos «mindful» te permitirá estar más centrado y le dará un mayor sentido a tu vida. Además, se plasmarán en prioridades que te servirán de guía para una planificación diaria más acorde con dichos objetivos. Si, además, entrenas tu atención con mindfulness, sabrás cuándo te estas alejando de ellos, podrás hacer una pausa y preguntarte que te está pasando, para volver a retomarlos de forma consciente cuanto antes o bien para cambiarlos por otros si así lo deseas. Como nos dice Pablo Coelho “Cuando se viaja en pos de un objetivo, es muy importante prestar atención al camino. El camino es el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece mientras lo estamos cruzando”

Te dejamos el link a otro artículo, por si fuera de tu interés:

Actitudes para el bienestar

 

 

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