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En HUMANO DEVELOPMENT sabemos de la importancia que tiene el tener una sana autoestima y un buen concepto de si mismo. Si esto no es así, no es posible sentirse bien ni llevar a cabo cambios significativos en nuestras vidas, y por ello es una de las cosas a las que más prestamos atención, sobre todo cuando nos encontramos en el contexto de una terapia o bien cuando un cliente de coaching se encuentra ante un reto importante en su vida personal o en su carrera profesional.

El autoconcepto es la imagen general que tenemos de nosotros mismos, ya sea a nivel intelectual, emocional, social (por ejemplo, trabajo, familia, amigos), características físicas, etc. La propia identidad consiste en la percepción y vivencia que cada uno tiene de sí mismo, de sus competencias y habilidades, de sus intereses y valores, proyectos e ilusiones…y también de la integración de las reacciones que nos devuelven los demás.

La autoestima tiene más que ver con el lado afectivo del autoconcepto, con las emociones o sentimientos asociados con el conjunto de juicios que realizamos sobre nosotros.

Como os podréis imaginar, estas ideas y sentimientos sobre nosotros mismos se van construyendo de forma dinámica a lo largo de la vida: la interacción social, las experiencias y el feedback recibido de los demás son la base para su desarrollo, pero también los pensamientos y emociones que el propio individuo mantiene en el tiempo a partir de dichas experiencias.

La imagen que uno tiene de sí mismo influye fundamentalmente en el modo en que se valoran las circunstancias (y en la intensidad con que se reacciona a las mismas), en las relaciones interpersonales que se tienen (al elegir a cierto tipo de personas y la forma de interaccionar con ellas), en la elección de metas, en las estrategias que se ponen en marcha y en el esfuerzo invertido. También influye como un filtro de la información a la que prestamos atención, procesamos y recordamos, así como en nuestros juicios u opiniones.

Lo interesante es que las personas nos esforzamos por mantener una imagen de nosotros mismos coherente o cohesionada y esta necesidad de consistencia personal se aprecia en las conductas que realizamos, pues las mismas irán enfocadas a reducir o eliminar las discrepancias que puedan aparecer, ya sea entre el modo que nos percibimos y valoramos, nuestra propia conducta y el feedback recibido de los demás, o bien a reducir o eliminar las discrepancias entre nuestra imagen actual y la deseada. Es decir, si existe incongruencia o “disonancia”, las personas actuamos para reducir esa incongruencia y de múltiples maneras: por ejemplo, evitando tomar conciencia de nosotros mismos; buscando, interpretando y recordando información o experiencias de manera selectiva; aumentando las conductas de control; y manteniendo creencias disfuncionales.

Cuando nuestra autoestima es elevada vemos más cosas positivas en nosotros mismos, nos atribuimos el éxito de lo que conseguimos, recordamos más fácilmente las experiencias positivas que las negativas, y preferimos relacionarnos con personas que nos valoren y den información positiva, así como con personas que nos permiten alcanzar nuestros objetivos. Lo cierto es que las personas con un adecuado nivel de autoestima tienden a mostrar estados emocionales positivos, mayor confianza, motivación, compromiso, optimismo, y acaban teniendo un mayor número de experiencias positivas, alcanzando sus objetivos y unos mayores niveles de bienestar. En las personas con baja autoestima se suele producir lo contrario.

En HUMANO DEVELOPMENT pensamos que una identidad saludable es la de un individuo comprometido con valores y metas no impuestas, es decir, que ha elegido el mismo o bien las busca activamente. Esta clase de personas indagan en la realidad y en sí mismos, consiguen delimitar su identidad, viven en mayor armonía, tienen metas propias, y generan caminos o estrategias para alcanzar esas metas.

No se trata pues de favorecer una autoestima ilusoria y efímera, que no llevaría a ningún lado, sino una autoestima sana que esté basada en el conocimiento y la aceptación de uno mismo, en la eliminación de las creencias limitantes, así como en el reconocimiento de las capacidades con las que toda persona cuenta. Cuando esto se consigue, se asientan las bases para un crecimiento personal sin precedentes.

Por ello, en HUMANO DEVELOPMENT trabajamos contigo para que puedas:

– elegir objetivos relevantes para ti, así como las soluciones y estrategias más convenientes para su consecución.

– conseguir conocerte mejor (con los menos tapujos posibles) y al mismo tiempo mantengas o incrementes tu nivel de autoestima.

– ver el modo en que valoras las circunstancias, y la intensidad con que reaccionas a las mismas.

– lograr un estado de mayor apertura y flexibilidad mental, que te permita sortear dificultades, ver diferentes opciones y formas de proceder.

– hacerte consciente de las informaciones y experiencias positivas en tu vida, así como tus experiencias de éxito, lo que favorecerá tu autoestima y motivación.

– relacionarte mejor y de forma más efectiva, reduciendo los miedos y otras emociones negativas que puedan aparecer.

prestar mayor atención al presente, lo que favorecerá tu presencia aquí y ahora, y evitará los pensamientos automáticos y creencias disfuncionales sobre ti mismo y los demás.

y finalmente que regules tus niveles de ansiedad y estrés: con técnicas de relajación, meditación, mindfulness, autoinstrucciones, etc.

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